EL LOCO DESEO DE UN REPARTIDOR DE PIZZAS, Estaba finalizando de bañarme me sentía relajada y sonó el timbre. No me daba tiempo a vestirme. Y volvió a sonar el timbre. Recién duchada, me recogí el pelo mojado y salí envuelta en una toalla a abrir la puerta.
– Buenos días. ¿Angélica?
-Sí, soy ...